lunes, 8 de julio de 2024

Estar donde podemos ser...

Es probable que, en algún momento, hayas sentido que estás fuera de lugar, que estás en un sitio donde antes te sentías como en casa y ha acabado por ser como que ya no perteneces a allí, y no me refiero a que sobres, sino más bien que quien estaba en ese lugar ya no es igual, algo ha cambiado, por influencias externas, por diferentes causas personales, o cualquier otro motivo. 

Te sentías bien porque siempre habías sentido que era una familia para ti, pero con el paso del tiempo, sientes que ya no eres bienvenido, que ya no te sientes a gusto como antes, que te van dando de lado y la única opción es marcharse. Y está bien, por nuestro bienestar, por nuestra salud, estar en un sitio donde ya no somos bienvenidos o donde no nos sentimos cómodos, no nos hace ningún bien. 

La decisión de marchar no es fácil, no digo que lo sea, y probablemente te harán sentir que es tu culpa, que lo que sucede no tiene nada que ver con ellos, sino contigo. Y lo hacen únicamente para no asumir su responsabilidad, para no decir abiertamente que ya no quieren que estés allí. 

Irnos de donde no nos dejan ser nosotros mismos, donde no nos valoran, donde no nos dejan crecer y avanzar hacia nuestros objetivos, es un gesto de valentía y amor propio (aunque te lo intentarán vender como que haya sido nuestra culpa), y es necesario para avanzar, para conseguir nuestras metas, para crecer, para seguir viviendo como queremos, y para seguir estando donde queremos estar y donde quieran que estemos.

Aunque parezca muy general, esta reflexión viene de una situación cercana que he vivido hace poco. Todas las situaciones no son iguales, en este caso la decisión correcta fue tomar distancia y marcharse de ese lugar. Cada uno debe valorar dónde está y dónde quiere estar, y si vamos por el camino correcto hacia lo que queremos conseguir.

No hay comentarios:

Publicar un comentario