lunes, 8 de julio de 2024

Consejo Semana 17: Leer y escuchar

Desde hace algún tiempo vengo observando a muchas personas y hay algo que me llama la atención, y es que cada vez se lee menos, preferimos preguntar aunque la información la tengamos delante. Supongo que habrán muchos motivos, entre los cuales creo que está la comodidad y la inmediatez en tener la información. Considero que leer es muy importante, porque es una habilidad que no se debe perder, que nos ayuda a saber, a conocer, a informarnos, a aprender, entre tantas cosas. Y por otra parte, también debemos aprender a escuchar, pero no solo lo que se dice, también lo que no se dice o cómo se expresa, para llegar a conocer lo que nos dicen y, sobre todo, intentar comprender a los demás.

Con todo ello, he llegado a la siguiente conclusión:

 La importancia de leer y escuchar para aprender y comprender. 

Estar donde podemos ser...

Es probable que, en algún momento, hayas sentido que estás fuera de lugar, que estás en un sitio donde antes te sentías como en casa y ha acabado por ser como que ya no perteneces a allí, y no me refiero a que sobres, sino más bien que quien estaba en ese lugar ya no es igual, algo ha cambiado, por influencias externas, por diferentes causas personales, o cualquier otro motivo. 

Te sentías bien porque siempre habías sentido que era una familia para ti, pero con el paso del tiempo, sientes que ya no eres bienvenido, que ya no te sientes a gusto como antes, que te van dando de lado y la única opción es marcharse. Y está bien, por nuestro bienestar, por nuestra salud, estar en un sitio donde ya no somos bienvenidos o donde no nos sentimos cómodos, no nos hace ningún bien. 

La decisión de marchar no es fácil, no digo que lo sea, y probablemente te harán sentir que es tu culpa, que lo que sucede no tiene nada que ver con ellos, sino contigo. Y lo hacen únicamente para no asumir su responsabilidad, para no decir abiertamente que ya no quieren que estés allí. 

Irnos de donde no nos dejan ser nosotros mismos, donde no nos valoran, donde no nos dejan crecer y avanzar hacia nuestros objetivos, es un gesto de valentía y amor propio (aunque te lo intentarán vender como que haya sido nuestra culpa), y es necesario para avanzar, para conseguir nuestras metas, para crecer, para seguir viviendo como queremos, y para seguir estando donde queremos estar y donde quieran que estemos.

Aunque parezca muy general, esta reflexión viene de una situación cercana que he vivido hace poco. Todas las situaciones no son iguales, en este caso la decisión correcta fue tomar distancia y marcharse de ese lugar. Cada uno debe valorar dónde está y dónde quiere estar, y si vamos por el camino correcto hacia lo que queremos conseguir.