El pasado sábado, fui a dar un paseo con mi pareja. Fuimos hasta la zona de playa y allí nos sentamos en un muro a hablar mirando al mar. Hablamos de muchos temas y de muchas cosas, dimos opiniones, hablamos de experiencias.
Tras aquel momento me sentí muy bien. Sentí que estoy con alguien que me escucha sin juzgar si lo que digo está bien o mal. Me sentí libre, como el día que lo conocí.
Siempre hemos de tener un espacio, un rato para nosotros, para hablar bajo las estrellas y sentirnos libres junto a alguien que esté dispuesto a escucharnos.