A veces no hacen falta las palabras para aprender de algo. Es más siempre se ha dicho que las palabras no valen si no hay gestos que las acompañen.
Yo siempre he sido muy agradecida, suelo dar las gracias por todo.
El otro día me sucedió que me agradecieron un gesto tan simple y cotidiano como parar en un paso de peatones para que cruzaran dos personas, y una de ellas me agradeció el gesto, no solo con la mano, sino que su mirada también lo mostró.
Dar las gracias es muy importante. Es una muestra de que valoras lo que el otro hace, independientemente que busque o no el agradecimiento. A todos nos gusta que valoren nuestro trabajo, aunque lo hagamos desinteresadamente.
Es una sonrisa, un empujón a seguirlo haciendo.